Los griegos creian que cualquier pordiosero , hombre caido en desgracia, un peregrino, eran ; o bien un Dios disfrazado para probar la dadivosidad de cualquiera, o bien un enviado de los dioses, intentando probar lo mismo. A veces en los trenes veo muchas personas pidiendo ayuda, gente que en algun momento de su historia se rindieron o bien no tuvieron la suficiente fuerza, o la suerte de tener alguien a su lado,o sin las creencias religiosas , que a veces, nos sostienen en momentos de deseperanza. Jamas los juzgo, porque me resulta interesante en un pais del primer mundo ver personas padeciendo carencias- , gente que a mi edad estaban bien en la vida, personas con futuros prometedores; mas bien ; a veces me da miedo tener miedo, o estar triste y no poder enfrentar mis tragedias personales y asi terminar renunciando a la sociedad estructurada, de manera definitiva... renunciar involuntariamente, desconectandome de la poca razon que me queda, y no solo eso ; a veces veo a mis amigos, tan bohemios y curiosos, y temo otra vez, temo por ellos.
Hoy por ejemplo vi a una mujer de 30 anos -asi lo dijo ella- pidiendonos ayuda de cualquier tipo en el vagon del tren en que viajaba, me acordaba de Odiseo en arapos pidiendo limosnas y pan en el salon de banquetes de su casa a esos que robanban de lo suyo y se burlaban, y odie los trenes, no por los sin hogar, ni los drogadictos, ni los orates, ni los solitarios, los odie por aquellos que no los ven con un poco de compasion o respeto, por los que no se preguntan si en una ciudad tumultosa como esta a lo mejor en un par de anios o semanas llegaran a correr el mismo destino.
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